miércoles, 30 de noviembre de 2016

LUMPEN PORTRAIT

This illustration was very hard, especially in the eyes, I undoing and redoing his eyes...
It's a comission for a big friend. I hope he like it. 
Title: Lumpen Portrait.
Technique: Indian ink and charcoal on Canson 160g paper.
Dimensions: 21 X 29,5 cms.

martes, 22 de noviembre de 2016

BASS PLAYER!!

En ocasiones, los chicos hacen dibujos alucinantes en mis clases. Por lo general son los más cansones. No sé de donde sacan esas ideas que dibujan. No sé de donde sacaron éste que me inspiró a realizar este dibujo. Me encantó. 

Sometimes, the kids make mind-boggling drawings in my classes. They are usually the most restless. I do not know where they get those ideas they draw. I do not know where they got this one that inspired me to make this drawing. I loved.

Title: Bass Player
Technique: Indian ink on Papier Vergé Bleu 100g.
Dimensions: 21 cms X 29,7 cms 

jueves, 10 de noviembre de 2016

LA PESTILENCIA 30 AÑOS EN YUMBO-VALLE.

Recuerdo una noche cuando era adolescente, tendría 14 o 16 años, con mis amigos del Parche[1], no recuerdo muy bien en donde, solo que estábamos al lado de un potrero (tal vez en las inmediaciones de la carrilera a la altura del barrio Alfonso López; en Cali, por supuesto) cuando “El Mono” sentencia: “-Metalero (Metalheads) que no escuche LA PESTILENCIA no es Metalero.” Y es que el concierto de LA PESTE del pasado sábado 5 de noviembre me trajo demasiadas reminiscencias de mis locos años juveniles.

Para nosotros, en aquél entonces, LA PESTILENCIA ya era una banda de culto junto a Masacre y Kraken, y nos sabíamos todos sus temas de sus dos primeros trabajos “Muerte Un Compromiso de Todos” y “Las Nuevas Aventuras de La Pestilencia”. Canciones como “Olé” precursora del Movimiento Anti-taurino (por lo menos en Cali), “Soldado Mutilado”, “Fango”, “Voten Por Mí”, “Ciencia de la Autodestrucción”, canciones que describen la realidad nacional y que lastimosamente siguen vigentes; y por sobretodo “Vive Tu Vida”, todo un himno de una generación de jóvenes inconformes con un futuro trazado por la sociedad. 


En este 2016 LA PESTE está cumpliendo 30 años de trayectoria musical y los ha celebrado a lo largo y ancho del país, en Nueva York y Ecuador. El pasado 5 de noviembre el turno fue para sus fieles seguidores vallecaucanos en Yumbo, la capital industrial de Colombia, en la sede del Sindicato Único de Trabajadores de Materiales de Construcción en el marco del festival PAZIFICO ROCK, organizado por el Colectivo Balto y Cultura Rock Yumbo.

¿NO SABE EN DONDE ES EL TOQUE[2]? SIGA AL MECHUDO DE CAMISETA NEGRA.

Después de salir del Camello[3] a las 5 de la tarde pasaditas, y dudar si ir o no por unos minutos (la adultez que lo va volviendo a uno perezoso y tarado), me vi montado en un “Yumbeño[4]” rumbo a ni idea donde en una ciudad vecina a la mía, cercana pero casi desconocida. La única indicación que tenía de la dirección era: “bájese en la quinta con novena y de allí camina dos cuadras”.
Al bajarme poco después de dicha esquina, después de abrirme paso entre el muro de carne humana transportada y prensada al vacio dentro del pequeño transporte colectivo intermunicipal, me dirigí a la esquina indicada, mire a ambos lados tratando de adivinar para donde aumentaban o disminuía la nomenclatura cuando diviso a tres punkeros que caminaban por la acera del frente. Me dije: “-¡Aleluya! ¡Llegué al concierto!”-; los seguí y cómo era de esperarse me llevaron al lugar del rito. 

Cuando era muchacho no existían las “Redes Sociales” ni mucho menos Internet era algo masificado, por lo menos no en Colombia. Toda información sobre espectáculos rockeros se difundían de voz a voz, los “Flyers” volaban de mano en mano. Muchas veces no hacía falta conocer la dirección exacta, simplemente saber la ruta del bus urbano que te llevará, ni siquiera donde bajarte, tal vez con saber el nombre del barrio bastaba. De lo único que debías estar pendiente era de si en el mismo bus en el que viajabas había otro metalero como tú y bajarte donde él se baja y seguirlo hasta sentir el dulce aroma a marihuana, cigarrillo y vomito a dos o tres cuadras de distancia; al sentir ese olor decías “ya llegué” y la adrenalina empezaba a subirte por la medula espinal. ¡Muy buen augurio de lo que se venía!

“CUANDO LE PARTIERON LA PIERNA A JUANCHO”.

Juiciosito, como buen adulto que se precia de tener alguna fuente de ingreso, lo primero que hago es comprarme dos latas de cerveza, una para “Richi” (bajista de la banda “EL ULTIMO REkURSO”) y la otra para mí, y luego comprar la entrada. Charlamos. Richi se va a prepararse para su presentación yo me quedo fuera esperando el momento de entrar y esperando a viejos amigos del parche quienes tampoco tenían idea de donde era el concierto.

Listo, llegaron mis amigos, en esas pillo a Gustavo, el ingeniero de sonido que siempre ha acompañado a LA PESTILENCIA y esta vez no es la excepción, “¡¿Qué más, hombre?! ¡Años sin verte!” –“sízas” –respondo: “desde el concierto de NAPALM DEATH en Medellin”. ¡¡Ufff!!  ¡Qué nochecita esa!- me dice. Hablamos de su oficio, de lo que ha estado haciendo y de cómo está el sonido para el toque. Se entra porque ya le toca a LA PESTE.

Era tarde y teníamos hambre, entonces nos fuimos a buscar “Fritanga[5]”. Cuando volteamos la esquina se estaban bajando de sus vehículos LA PESTILENCIA. Obviamente nos acercamos a saludarlos. Nos saludamos como si nos hubiéramos visto hace unos días, fue hermoso, estaban felices de que estuviéramos ahí. La Gusana les pide una foto y le pregunta a Dilson Díaz: -“¿Sí te acordás de nosotros? Univalle[6] 97”- a lo que Dilson responde: -“¡CLARO, HOMBRE! cuando le rompieron la pierna a Juancho”-. (Fue en un partido de futbol, no vayan a pensar mal) Nos reímos a carcajadas. Juancho era el Bajista de la banda en aquella época. Foto.  ¿Qué. Van a entrar? – Todavía no. Vamos a comer y ya venimos. - Igual nosotros.

¡ARRANCA TREMENDO TOQUE!
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Tenía unas punzantes ganas de orinar producto de la excesiva ingesta de cerveza y ginebra gracias a unos chicos que me adoptaron cual perrito perdido toda la noche mientras llegaban mis amigos. Me cuidaron muy bien ¡hasta asesorías legales me dieron! Al salir del baño ya LA PESTILENCIA estaba en la tarima. Le dice al público que hicieron quitar las vallas de protección para estar más cerca pero que con mucho cuidado no se agolparan en la tarima que la podían tumbar “Cuidémonos muchachos” suplicaba Dilson Díaz entes de empezar el show.

Y arranca tremendo toque. Como siempre con “Ciencia de la Auto Destrucción”. Empieza el paroxismo característico de sus conciertos. Nadie se queda inmóvil. El pogo empieza de inmediato y dura todo el concierto sin descanso.

A pesar del inmenso calor en el recinto todos nos apiñábamos en una danza infernal. Sudor. Brazos en alto con el puño serrado. Brincos. Arengas y gritos. Abrazos. Si nos caíamos nos paraban, sin peleas, las chicas también pogueando. Entre los asistentes más veteranos nos preguntábamos desde hace cuanto tiempo no se veía un concierto con esa energía. Todos acertábamos en decir: décadas. “Desde los 90’s no se veía un concierto así”. Otra vez volvieron mis recuerdos felices cuando todos los toques eran así. Fui feliz esa noche.

Se acaba el concierto, hago firmar el hermoso CD de PRODUCTOS DESAPARECIDOS por Carlos, Marcelo y Gustavo (jajajajajajaa), saludos, muestras de afecto, no hubo foto porque se me descargo la batería del teléfono celular. Felicitamos a la nueva integrante, la Bajista Isabel Valencia, quien hizo un trabajo impecable y vocalizo “La Verde Paz” en el Show.
                              


DE REGRESO A CALI

Volvimos a la sucursal del plomo y después de agobiar a mis acompañantes y al taxista con mi habladera jarta de borracho eufórico, paramos en un Rumbeadero[7] de salsa. ¡No! ¡Qué bajón! Nos fuimos de ahí y terminamos en BARBAS (Bar de rock ubicado en la calle quinta (¡Me debés la cuña, Hector!)). Entonces divisamos “la Escena” caleña. Momias de pié fuera de los bares, mustios, pendientes de quien los mira y quién no.

Me hicieron recordar dos cosas más recientes. Una noche, fuera del mismo bar, charlaba, si mal no recuerdo con Sergio “SAGROS” y se me acerca un personaje que me dice: “A vos sí te saludo porque distingo que sos un “Metalero Viejo”. ¡¡¿Qué?!! ¿Y es que tenemos 15 años que andamos chicaneando[8] que estamos escuchando Metal desde los 12 o los 3 años de vida? Uno a los 40 lo único que le preocupa es levantar plata para pagar la infinidad de desudas, responsabilidades y los que tienen hijos, ni se diga, como para uno andar pensando en si un pendejo me saluda que porque soy un “Metalero Viejo”, un “True”. Un “True”, uno de verdad, verdad, va a los conciertos y si tiene con qué, paga la entrada y compra la música de las bandas y no anda chicaneando que nació con un tatuaje de Metallica en una nalga. También recordé un post en el Facebook (¡Zuckerberg me debés también!) que leí el otro día en el que una chica deseaba tener 39 o 40 años para vivir lo que era un concierto de metal en los 90’s. Su energía. Siento decírtelo, amiga, pero te lo perdiste. Fue el pasado 5 de noviembre en Yumbo con LA PESTILENCIA, EL ULTIMO REkURSO, RECISTENCIA AL OLVIDO, ZIGMA, KALIBRE 35, DEZAFORA2, LA PUS Y SNYPER TARGET.

…y es como decíamos en el parche: “Metalero que no escuche LA PESTILENCIA no es Metalero.”



[1] Parche: masculino. Grupo de personas y/o amistades.
[2] Toque: Concierto, presentación musical.
[3] Camello: masculino. Empleo, oficio, trabajo. // Actividad complicada, difícil o dura.
[4] Yumbeño: Ruta de transporte colectivo intermunicipal que conecta a Cali con la ciudad de Yumbo. Gentilicio de los habitantes de Yumbo.
[5] Fritanga: nombre que se le da a una variedad de frituras y otras comidas de alto contenido en grasa tales como: Empanadas, Marranitas, Aborrajados, Chorizos, Papas Aborrajadas, Picadas, Salchipapas, Tostadas de Plátano, Chicharrones, Morcillas y otros manjares.
[6] Univalle: abreviatura de la Universidad del Valle.
[7] Rumbeadero: Lugar en donde la gente va a bailar Salsa, Rumbear. Generalmente una discoteca.
[8] Chicanear: verbo. Alardear, presumir, fanfarronear.

Algunas son de Caleño Sin Fronteras pequeño diccionario integral del español en Cali y las otras son mías.



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martes, 25 de octubre de 2016

LETTER TO HOLLYWOOD

Esta es una idea que le lanzo a uno de esos directores de cine de Hollywood, sí a ellos, que saben cómo se hace una película exitosa con todo el rigor de la industria cinematográfica, para mis coterráneos no, porque ellos se las dan de muy intelectualoides y pretenden romper los paradigmas del cine “comercial” creyéndose no sé quien, la verdad, porque los que hacen cine lo hacen para llegar a millones y ganar billones, y no para dárselas de filósofos con cámara, las Hermanas Wachowski lo lograron con Matrix una película de acción, pata y puño ventiado, o yéndonos más atrás, Geroge Lucas nos hizo viajar a las galaxias con samuráis, mercenarios, explosiones y plomo lacers a la lata, o más lejos aún cuando George Méliès se inventa la ficción en el cine invitándonos a la “máquina para soñar”.

La idea es la siguiente: ¿Por qué no hacen un film contando la vida de un deportista colombiano y su ambición de llegar a los Juegos Olímpicos? No tanto cuantas medallas se ganen, que se las han ganado, con su esfuerzo, con su propio sudor y sangre, y que han tenido que luchar contra la guerra, contra el racismo y contra el estado, su propio gobierno, para poder asistir a las justas deportivas más importantes del mundo; cada una es una historia épica digna de ser contada.

La idea me viene a la cabeza después de ver una película sobre un esquiador olímpico llamado
“Eddie The Eagle”, que después de entrenar un año el salto de esquí participa en los juegos Olímpicos de Invierno en Canadá en el 88; en serio, aunque la película es muy buena, y tiene la siempre gratas actuaciones de Hugh Jackman y Christopher Walken, no se compara en nada con las aventuras de cualquiera de nuestros atletas en su feroz lucha por llegar a las justas.

Por poner dos ejemplos. De por sí el boxeo es un deporte duro, tienes que aguantar totazos en toda tu integridad física y parte de eso los totazos, más dolorosos aún, de la vida. Se imaginan  un filme de la vida de Yuberjén Martínez, ese que se dio totazos con todo el planeta para poderse ganar una medalla de oro para darle una vivienda digna a su madre, extorción con la cual el gobierno colombiano lo presionaba para competir y ganar; ganó plata, lástima la casita. O la más “campeona”, la de Ingrit Valencia, que gana bronce, después de haber sido desplazada por la guerra de su natal Cauca, llega a Cali, de donde es otra vez desplazada, para ir a un tugurio en el Tolima y junto a su esposo en una casa de tablas y un piso de tierra, seguir entrenando para representar un país que la ha despreciado dos veces; a ambos les despreciaron la posibilidad de llevar a sus entrenadores y a sus preparadores físicos para poder llevar a la gobernadora del Valle y a sus familiares con gastos pagados una semana en Río 2016.

No solo ellos, la historia de Nairo, de Chávez, de los Para-Olímpicos, de Urrutia, Ibargüen, Pajón, en fin, la mina de oro es grande.

¿Se imaginan estos tenaces atletas actuados por actrices y actores de talla mundial? Yo sí, espero ustedes también.

¿O será que los colombianos solo tenemos derecho a ser narcos, criminales, marginados y brutalizados? 

Please gringos! Looking these stories, you'll become rich and win the Oscars!